Falacia Ad Hominem: Consiste en omitir la ‘Lucha’ contra el argumento y la conducta para ‘luchar’ contra la o las personas, sus condiciones, sus circunstancias. Los Argumentos ad Hominem son falaces; la Luchas es entre ideas. Las ideas son para contrastarlas, no para ‘respetarlas’. Una opinión se valida objetándola. Por respeto y por derecho las opiniones deben refutarse. Mientras que las personas son quienes merecen respeto y derechos.
“Los clásicos denominaban al argumento ad hominem con la expresión argumentum ex concessis, es decir, que usa en su favor los argumentos «aceptados» o «concedidos» (ex concessis) por el interlocutor. Fue John Locke, creador de los argumentos en ad, quien lo renombró como ad hominem” Argumento ad hominem. (2021, 4 de septiembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 17:58, septiembre 19, 2021.
La Interpretación Ad Hominem: Consiste en sentirnos atacados personalmente porque nos refutan una idea. Interpretando de tal modo podemos cometer un segundo error: rotular a la persona, su condición o circunstancias. Es decir, el apropiado ataque a nuestro argumento lo tomamos como ataque personal (lo personalizamos) Por lo tanto, contra-atacamos; por cierto con una Falacia ad Hominem: atacamos a la persona que contrastó nuestra opinión… como irónico, soberbio, tóxico… Sin terminar ahí, por las dudas, lo bloqueamos y lo eliminamos.
De pequeñas a grandes peleas se sostienen por esta Falacia. Cuando la Lucha no es de Ideas se declara desde la grieta hasta la guerra… por nuestros conflictos de interés mal llevado.