Este cuadro perteneció a mi padre;
Es una de las versiones del “SI” de Rudyard Kipling:

“Si puedes conservar la calma cuando otros la pierdan y te culpen de instigador;
Si cuando de ti duden, puedes confiar en ti, disculpando semejante error;
Si puedes esperar sin cansarte en la espera y perdonar la injuria sin mancharte en ella;
Si la verdad por ti expuesta la ves deformada por la mala intención;
Y con humildad sufres esa pena…
Mensaje del Si de Rudyard Kipling.
Sin que te creas ni demasiado sabio, ni demasiado bueno.”
Este mensaje me sostuvo ante mi primer paternidad, donde quien “deformó la verdad expuesta” fue la madre.
Hoy, tres décadas después y cuatro hijos* más, quien deforma la verdad es la familia de origen de la madre… en contra de la madre, que es hija y hermana… (Relato de mal trato) *próximamente hijus.
Estuve en los acusados por los prejuicios de la gabinetización en las dificultades de aprendizaje de mi hijo Gabriel….
Luego en las ‘terapias’ de Faustino, más dos internaciones’: Una fue un prejuicio, la otra una negligencia… ambas una pesadilla. Hoy agradezco que esté vivo.
Sí, prejuicios y sesgos… que de no haberlos tenido distinta habría sido la historia con mi padre… y sí, cuando nos choca la realidad es tarde: «Después somos sabios«, dice el proverbio.

Abuelo Humberto e Ignacio.
Humberto, mi padre; Ignacio, mi primer hijo.